El próximo miércoles 2 de abril a las 18:00 horas, en la Catedral de San Juan Bautista de Albacete, y enmarcado dentro de la VII Semana de Música Sacra, se celebrará el concierto de música sacra “In Via”. El concierto contará con la participación conjunta de la Orquesta y el Coro del CSMCLM, el Coro del Conservatorio Profesional de Música «Tomás de Torrejón y Velasco» de Albacete y el Coro Concentus «Torrejón y Velasco» de Albacete, todos dirigidos por Pablo Marqués.
Así, por la parte de nuestro centro, se cuenta con la colaboración del coro de Enseñanzas Profesionales, preparado por nuestro director, Juan Francisco Sanz, y con la participación también en la orquesta del CSMCLM de algunos alumnos.
Se escuchará como obra principal del programa el Requiem de Cherubini, donde precisamente el coro tiene un protagonismo especial.
La entrada al concierto es libre y gratuita hasta completar aforo, pero recomendamos llegar con antelación para asegurar su asistencia a este evento destacado de la programación cultural de la ciudad.
Notas al programa:
Luigi Cherubini (1760-1842), aunque nace en Florencia, desarrolló la mayor parte de su carrera en París. Comienza a destacar como compositor de óperas al estilo napolitano, pero con la llegada de Napoleón al poder en Francia, abandona la composición durante algunos años. Sin embargo, con la restauración de los borbones es nombrado surintendant de la Música del Rey en 1816. Se convierte de esta forma en una figura influyente en su época, no obstante, es nombrado director del Conservatorio de París en 1822, cargo que ocupó hasta su muerte veinte años después.
El Réquiem en do menor para coro mixto fue compuesto en 1816 por Luigi Cherubini y estrenado el 21 de enero de 1817 en la Abadía de Saint-Denis para conmemorar el aniversario de la muerte del rey Luis XVI, que junto a su esposa María Antonieta fueron ejecutados en 1793 durante la revolución francesa. Es el primero de los dos réquiems que compuso.
El Réquiem en do menor para coro mixto fue compuesto en 1816 por Luigi Cherubini y estrenado el 21 de enero de 1817 en la Abadía de Saint-Denis para conmemorar el aniversario de la muerte del rey Luis XVI, que junto a su esposa María Antonieta fueron ejecutados en 1793 durante la revolución francesa. Es el primero de los dos réquiems que compuso.
Más allá de las dedicatorias, la importancia del Réquiem en do menor se encuentra en su espíritu de renovación dentro del género de la música fúnebre: su grandiosidad, que se hace especialmente
evidente en el Dies Irae, que marcará las pautas de la misa de difuntos romántica. La oscuridad de la instrumentación y la ausencia de voces solistas forman una poderosa combinación que determina la sonoridad regia, sombría e introspectiva de la obra. Una obra en la que el coro tiene todo el protagonismo de comienzo a fin, ante la ausencia de intervenciones de solistas. Su idealismo, su temperamento independiente y sobre todo el carácter austero y elevado de su música le impidieron alcanzar popularidad entre sus contemporáneos (a pesar de que su obra fue recibida con entusiasmo, en particular por Haydn y Beethoven y que alcanzara fama internacional).
evidente en el Dies Irae, que marcará las pautas de la misa de difuntos romántica. La oscuridad de la instrumentación y la ausencia de voces solistas forman una poderosa combinación que determina la sonoridad regia, sombría e introspectiva de la obra. Una obra en la que el coro tiene todo el protagonismo de comienzo a fin, ante la ausencia de intervenciones de solistas. Su idealismo, su temperamento independiente y sobre todo el carácter austero y elevado de su música le impidieron alcanzar popularidad entre sus contemporáneos (a pesar de que su obra fue recibida con entusiasmo, en particular por Haydn y Beethoven y que alcanzara fama internacional).
